[reseña] NATRIBU – Acorán, 2017

 

 “No había tiempo que perder pensando en el tiempo”

 

Ha llovido desde aquel EP “Frágil” que sirviera de puente con sus anteriores larga duración, y así, disco a disco, la banda nativa de Gran Tarajal (Fuerteventura) va marcando, con paso humilde pero seguro, el ritmo de los años.

 

Se percibe en este disco una evolución en el sonido, no descarada pero sí efectiva; una suerte de consolidación como banda, sin perder sus señas de identidad. El anterior “Frágil” era quizá más directo. En éste se aprecia una elaboración diferente en las bases y estructuras sonoras, buscando investigar e incorporar otros terrenos más complejos en la composición.

Uno de los puntos comunes y ya inherentes a la marca de la casa es esa intensidad combinada con energía, apuntalada por riffs pesados y tenue distorsión convenientemente buscada y controlada. El sonido es denso, aunque no exento de esa fuerza Heavy Metal, a la que coadyuva una producción limpia y cuidada.

Pasando a la parte de las críticas menos agradable para mí, pero necesaria, que es perfilar el estilo del disco, podríamos definir de forma amplia este “Acorán” bajo la bandera del Heavy/Rock, entre dos aguas: El Heavy español de principios de los 90,s, y el Hard Rock  80,s más clásico; plasmando, sin duda, las fuentes de inspiración de los fundadores de la banda, que ya atesora unos cuantos años de carrera a sus espaldas.

NATRIBU han alcanzado también  una más que digna madurez a nivel de técnica interna, percibiéndose empastados y coordinados. La banda suena compacta y “ensayada”, tal y como procede en un grupo que ha afrontado este difícil camino con ilusión, constancia y trabajo.

No podemos dejar pasar en este apartado la personalísima y peculiar voz de Chapi: habrá otras, pero ninguna con ese corazón y fuerza desgarradora. Chapi es un ciclón, puro sentimiento a tumba abierta. Sin lugar a dudas, su voz es uno de los apartados que más engancha de cada disco, y que  hacen más reconocible a una banda que poco a poco va ganando su sitio en el complejo entramado de la escena Rock/Metal nacional.

Otro de los pilares indispensables de NATRIBU, y que se mantiene incólume en su último trabajo, es la reivindicación. “Acorán” es un disco marcado por una inmisericorde denuncia de esta podrida realidad social, a manera de lucha social sin piedad ni antestesia. Esto lo hace un disco oscuro por duro, por difícil, por intenso; pero con un mensaje que trasciende el dolor y conmina a la esperanza, al futuro, a la dignidad.

Pasamos a glosar brevemente el contenido del disco, con el objetivo en esta ocasión de exponer un botón de muestra sobre el duro fondo del que hablábamos. “Acorán” abre con Respirar, un contundente tema que pasa como una apisonadora por encima de los prejuicios morales, de las mentes antiguas que se atribuyen el derecho de opinar sobre la forma de amar de las personas, enarbolando la bandera de una casposa y caduca “moral social”. Sueños Rotos, uno de los temas cuya melodía más me llega, muestra en segunda persona y de la forma más cruda y gráfica la pesadilla de la prostitución juvenil y el maltrato. El ritmo de metrónomo que pauta el tempo de este tema no hace sino acentuar los golpes, la dureza y el dolor descritos en el mismo. Levantamos el pie del acelerador en velocidad, que no en carisma dramático, con Pedir Perdón narrando, con el acompañamiento de esa inquietante voz en off, la enrevesada odisea individual de escapar y, lo que es más difícil, recuperarse de un “amor” tóxico.

Pasamos al tema que da título al disco, Acorán, escalofriante tema que parte de un medio tiempo, y evoluciona en bucle ascendiendo con progresión geométrica de fuerza y energía. Nos saltamos el orden lógico numérico para enlazar con el corte trece, Cuento de Acorán, del que aquél no es sino un prólogo, resumen o punto de partida, de una historia preciosa hasta decir basta, narrada con el alma de que sólo Chapi sabe hacer alarde. Este tema, y este cuento, son a mi modo de ver el hilo de esperanza que aporta ACORÁN como álbum: el imperativo moral de amar como baluarte de vida, de luchar por alcanzar la felicidad en el propio camino de la búsqueda de la justicia social, de la humanización en los sentimientos.

Rompemos la pauta, en temática y forma, con la belleza inconmensurable que nos regala la balada Eima; a destacar su mensaje de amor auténtico, profundo y fidedigno –el amor que puede ser de amigos, o de hermanos-, y el fondo instrumental y sinfónico de la misma. Siguiendo la línea sinfónica, y en tono de balada,  pero volviendo a la tristeza y la melancolía, seguimos con Decir Adiós. La banda está, como no podía ser de otra forma, marcada por experiencias vitales. Este tema, aunque de regusto amargo, sí contiene dentro de sí el dulce elixir del amor parental, las experiencias, los sueños y las enseñanzas inculcadas. Nos sorprenden a continuación con Maho, una instrumental ubicada en el sitio justo, pues supone una síntesis entre el patrón sinfónico marcado por el anterior tema, y la contundencia de los del principio. Avanzando un poco más, pasamos a Mis Motivos, retomando el espíritu NATRIBU más primigenio, con toda su potencia. Mis Motivos es, fuera de toda duda, una de las canciones de amor con letra (y melodía también, pero sobre todo letra) más bonita que me he topado en el Metal Nacional: el Amor con mayúsculas, el sano y libre. Canción ilusionante donde las haya, marca un delicioso contrapunto de vitalidad en el disco.

Si hay un tema en “Acorán” en conexión con la candente actualidad, ese es Borbones y Verbenas, de temática obvia. Sin paliativos es la más dura y combativa del disco, aderezada con ese más que interesante toque Hardcore/Metal – Rap que le aporta su colaboración con una banda hermana, PROYECTO LIKEN. Es uno de esos temas que te despiertan, y mandan al carajo cualquier resto de nihilismo existencial que te quede pegado a la mente. Toda una patada en la boca, y otra de las joyas raras en un disco que tiene la capacidad de sorprenderte de principio a fin. Termina el disco arriba, en la misma escala de contundencia Heavy Metal, con No Tiene Piedad, tema que narra el horror de la delincuencia homicida más criminal y sanguinaria.

“Acorán” concluye con otra de las marcas de la familia NATRIBU: Las colaboraciones; con Alberto Symon (Nocturnia) en Sueños Rotos, y con Pedro Guijarro (Regresión) en No Tiene Piedad.

 

Un disco en conclusión, de los que enganchan a la primera escucha, pero a desgranar poco a poco, elaborado con el corazón y alma que son santo y seña de la familia NATRIBU.

 TRACKLIST

  1. Respirar
  2. Sueños Rotos
  3. Pedir Perdón
  4. Acorán
  5. Eima
  6. Decir Adiós
  7. Maho
  8. Mis Motivos
  9. Borbones y Verbenas
  10.  No Tiene Piedad

Bonustrack

  • Sueños Rotos con Alberto Symon (Nocturnia)
  • No Tiene Piedad con Pedro Guijarro (Regresión)
  • Cuento de Acorán

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