[reseña] DEATH ROSE – Strange Dreams, 2017

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En las tardes de domingo, en los días de relax y recogimiento, en las puertas para adentro de mis muros es muy específica la música que me gusta escuchar y suele ir por los derroteros más intimistas, como el doom o las vertientes más oscuras del rock. Cuando llegó a mis manos lo último de DEATH ROSE mi respuesta fue un “sí”, para mí. Hace un tiempo ya que me cuesta acercarme a las formas estándar de la redacción musical, lo cual no sé si es bueno o es malo, pero me ocurre con cosas que me apasionan profundamente, como ésta. Lo que quiero significar es que no sé lo que va a salir de aquí, pero ahí va.

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[reseña] SYLVANIA – Recuerdos del Mañana, 2016

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Cuando era pequeña imaginaba un mundo deshumanizado, mecanizado, dominado por la tecnología, desconectado de la naturaleza, y carente de los más mínimos visos de calor humano. Esas sombrías fantasías atenazaban mi espíritu, de hecho era algo en lo que me paraba bastante. La razón de por qué una niña tenía este tipo de pensamientos (aparte de ser de todo menos normal), es que percibía una incomunicación generalizada, un alejamiento de lo primigenio, un desprecio por valores como la bondad o la sencillez y un darle la espalda a la madre tierra, que no podían desembocar más que en un baile de sombras perfectamente orquestado. Sigue leyendo

[reseña] KELDARK – Resilience, 2015

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Resilience”, título muy adecuado para una banda de nuestro rollo en los tiempos que corren, es el último trabajo de los valencianos KELDARK. Con una más que respetable trayectoria en la escena musical valenciana y nacional en general, optan esta vez por un corta duración, a modo de botón de muestra con el que refrescar material para puentear hasta el siguiente trabajo, y seguir ofertando shows en vivo; algo muy habitual últimamente entre las bandas, quienes actualmente se nutren básicamente del directo. Sigue leyendo

[crónica] ESTIRPE + PERANOIA – Valencia – 28/11/2015

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Se avecinaba el que sin duda resultó ser para mí el concierto más emotivo de todo el año, por la banda, y por sus circunstancias. Siempre soy muy expresiva en demostrar mis emociones sobre los conciertos, y en esta temporada el listón estaba alto, pero ESTIRPE se encumbró. Hacía años que no los veíamos en directo, ausencia demasiado larga para una de las bandas más significativas del país, y que personalmente más me había marcado en su momento -y siguió siempre causando un alto impacto en mí-, desde aquel primer directo que les vi hace muchos años en Murcia, con la sala casi vacía, donde tocaron con la misma pasión que si de un estadio lleno se tratara. El siguiente lunes fui a la tienda a comprarme todo el material que encontré de ellos, y ya no dejé de seguirlos.

El último concierto que mi mente recuerda fue en Torrevieja (Alicante); seguidamente la ilusión de un disco nuevo, “Neurasia”, truncada por un doloroso silencio. Por suerte, todos los que habíamos gozado del genio en directo sabíamos que su luz interior le iba a dar fuerzas para salir adelante, y dábamos por sentado que ese impás tenía fecha de caducidad. Aquellos que habíamos recibido el regalo de su luz, de alguna forma se la estábamos devolviendo en la distancia. Y por fin había llegado el día en que esa nueva joya de la música, “Neurasia”, desplegara su esplendor en el directo. Sigue leyendo